domingo, 31 de agosto de 2008

¿Sabes donde te has metido?



Uno de los principales problemas de hoy en día es la falta de tiempo. Además de las horas obligadas de ikastola, hacemos catecismo, fútbol, inglés, montar a caballo... y también venimos a la Musika Eskola. Así que no tenemos más remedio que organizarnos bien si no queremos acabar “de los nervios”.

Te acuestas todos los días, comes todos los días, te lavas los dientes todos los días (ejem, también esto hay que hacerlo todos los días, sí), pues la música, también hay que practicarla todos los días.

En verano, estamos obligados a guardar dos horas, por lo menos, después de comer antes de poder meternos en la piscina. ¿Qué tal un poco de música?.
- Cómo, ¿También en vacaciones hay que tocar?
- La respuesta es, ¿has dejado de hacer alguna de las demás actividades que te hemos enumerado arriba?. Pues lo mismo.

Organízate. Si hacer los etxerako lanak te lleva desde las 7 hasta las 9 (ya les vale) y las 9 es demasiado tarde para tocar un instrumento porque se molesta a los vecinos, ¿por qué no tocas a las 7 y empiezas los deberes a las 7'30?

Piensa que es mejor tocar todos los días un poco que no pegarte el atracón el fin de semana, no vaya a ser que te dé un “pampurrio” (tranquilo, no se ha dado nunca el caso). Si encima es siempre a la misma hora, ¡mucho mejor!.

Busca el lugar más apropiado de la casa para estudiar. Piensa que no solo es importante no molestar (que aún así, molestaremos), sino que igual de importante es el no ser molestado. No dejes que nada te distraiga, aprovecha ese rato del día para mirar la partitura cara a cara y pensar,
- ¡No me levanto de esta silla hasta dar contigo.!

Estructura el estudio. El deportista profesional tiene que calentar durante largo tiempo antes de poder intentar batir su plus marca. Los coches de Fórmula 1 dan una vuelta de calentamiento antes de la carrera. Tú también necesitas un tiempo de calentamiento previo.
Comienza con ejercicios suaves o de sonido.
Analiza antes de tocar. Lee cuidadosamente la partitura y compréndela antes de cansarte repitiéndola con el instrumento una y otra vez.
En la partitura no solo hay notas. Siente la música. Cántala.
No toques siempre de principio a fin. Repite los fragmentos más complicados hasta dar con ellos.
Escúchate. Tú eres el que mejor sabe cómo lo estás haciendo. Intenta corregir tú mismo lo que no te gusta. Dile a tu profesor qué problemas aprecias para que te ayude a superarlos.

¿Has ido alguna vez a escuchar un concierto? No desaproveches la ocasión (no hay tantas cerca de ti). Oye a los músicos profesionales porque te van a enseñar muchísimo. Si encima es de tu propio instrumento, ¡ni te lo pienses!

El “estudio inteligente ahorra mucho tiempo y cansancio.
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